
Le preguntaron qué era lo que más amó en la vida, lo que más disfrutó, aquello que extrañará.
Se dice que cuando un mexicano honrado, justo, humilde y de buen corazón, al morir, llega a las puertas del cielo donde le espera una desición: el cielo o un milagro.
Si el mexicano justo y honrado pide el milagro, deberá penar en el limbo, donde sufrirá la nada y como su alma se dispersa sobre ella hasta serse irreconocible.
El contestó: Quiero volver a la vida, pero quiero ser un mexicano viviendo en el extranjero: para amar, para disfrutar y tener algo que extrañar... ah y claro, para ser honrado y justo.
Lamento informarle que, bueno... realmente no lo lamento, en realidad lo disfruto... me corrijo:
Disfruto mucho informarle que acabo de hacermelo pendejo. El cielo está allá arriba y le preguntaba qué es lo que más quería para saber donde chingarlo más bonito. Y respecto a ese dicho, es pura fantasía, ¿Cómo es posible que se la fuera a creer así de facil? En fin, qué se puede esperar de un mexicano... se creen todo.
