
Me he dado cuenta que he perdido (si acaso alguna vez lo tuve en realidad), mi "versatilidad" de plática.
Fueron varias veces, cuando escuché, que una amiga me presumía a sus nuevas amistades diciendo esto y aquello de mí, en especial, que yo sabía de todo... que no había tema del que no pudiera saber y platicar. Recuerdo también en aquellos días en que una hermosa pelirroja era motivo de mis deceos, que nunca tuve "dificultades" para entablar una conversación: iniciarla, estimularla, volverla amena, interesante y divertida; eran días en que podía hablar sin esfuerzo.
Me gusta decir que soy apático, sangrón o incluso desinteresado para evitar verme en la situación asquerosa en que mi voz se enternece: y el tono mariquita de la cortesía y la sumisión o actidud pasiva me convierte en ese repugnante imbécil simpático, amable, tímido, callado e infantil.
La verdad es que simplemente soy aburrido: desinteresado pues. Antes, iniciaba conversaciones interesantes porque simplemente, la atención que se me prestaba, era el mejor alimento para mi ego.
Sólo me queda el interés de hablar por hablar: ¿De qué? da igual. Al final, éste también habrá de desaparecer, así que por el momento me llega un nuevo interés...
...¿Si ya nada me interesa (ya me cansé de usar esta palabra) y después de haber perdido interés en hablar por hablar, qué seré?

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