
El maldito perro de la calle no dejaba de ladrar. La televisión mostraba sólo payasos y estática, pero continuaba observando, pues eso es lo que se hace cuando no sabes qué hacer. Por fin decidió apagar la tele, encender la luz de la sala, pararse en el umbral de su puerta y sentir el fresco de la madrugada... ah claro, y de paso, lanzarle una piedra al pinche perro.
Pero ni el cigarro, ni el frío viento, ni siquiera la satisfacción llegada al oir chillar al perro por el proyectil acertado, era suficiente para distraerlo. Regresó hastiado al televisor y sus ojos ya no eran suyos, y su rostro ya dormía, y su olor ya se pudría; dormido, despierto, cansado, torturado, impaciente, exhalando humos nocturnos observó una película erótica que encontró en la ruleta de canales. Entonces recordaba o imaginaba.
"La bailarina se llamaba Azúl. Ella dijo, que no le gustaba depilarse el pubis... sólo recortarselo un poco, para que quedase bonito"

XD Cabrón!!!
ResponderEliminarEstá chido, raro. Efectivamente no es erótico...
=D
Saludos